Adelanto: Sobre el escenario

adelanto3

 

Pues aqui les dejo lo prometido, segun la escueta empataron las respuestas entre una escena random y saber sobre el bebé. Como lo del bebé es muy revelador pues les dejo una escena random, espero la disfruten:

Sobre el Escenario

—Caleb, ¿podemos hablar? —En este momento Sally me recuerda mucho a Edrielle, lleva en las manos un paño de cocina que estruja con fuerza.

—Claro, pasa. —Le hago un ademán con la mano para que tome asiento y aguardo hasta que esté lista de soltar lo que sea que quiera decirme.

—Ya no puedo seguir trabajando para ti.

De acuerdo, eso es lo que menos me habría podido imaginar, dejo de pensar en toda la maraña de cosas que traigo en la cabeza y me concentro solo en ella.

—¿Por qué? —Se pone más nerviosa aun ya que estruja con más fuerza el paño. —Sally, si ha pasado algo…

—No quiero que pienses que soy una malagradecida… aunque quizás lo sea porque has hecho tanto por mí… no me iría si supiera que me necesitas pero tu vida está cambiando y has dejado de necesitarme. Creo que es tiempo de que vuelva a arreglármelas yo sola.

—Sally… ¿es por Ray? —No dice nada, detiene el movimiento de sus manos y agacha la cabeza, eso quiere decir que no ando muy equivocado. —Si te ha hecho algo yo puedo…

—¡NO! —Los dos nos sobresaltamos por la intensidad de la palabra. —Perdona, Caleb. De igual forma pronto te mudarás con Mona y… —Se pone de pie y saca un sobre del bolsillo trasero de sus pantalones. —Toma, es el dinero que me has estado pagando por los últimos dos años.

—¡¿Qué?! —La miro extrañado pues no entiendo, no hago ningún intento de tomar el sobre, ella lo menea un poco para que lo agarre pero no me muevo de donde estoy.

—Tómalo, por favor. Caleb, desde que nos conocimos me has ayudado de tantas maneras… me diste un hogar y durante todo este tiempo me has provisto de todo lo que he necesitado, te has encargado de mí las veces que he enfermado, me has alimentado… en fin, no podía aceptar tu dinero.

—Sally…

—Aunque no es todo lo que me has pagado pero tengo pensado regresártelo, todo. Encontraré trabajo y aunque sea de poco ir juntando para…

—Basta, Sally. No necesitas regresarme nada. —Rodeo el escritorio para ponerme frente a ella. —¿Existe alguna posibilidad de que te convenza para que te quedes? —Niega con la cabeza. —Ya me lo imaginaba, ¿por qué en la vida me han tocado las mujeres más tercas como mulas?

La escucho reír ligeramente, pone la palma de su mano en mi mejilla de una forma maternal y me mira con los ojos llenos de lágrimas.

—Mi ángel, dime que estarás bien.

—Eres tú la que se va y quieres que yo te diga que estaré bien… —Le sonrío de medio lado. —Lo estaré. Sabes podría llamar a… —Empieza a negar con la cabeza de nuevo.

—Es hora de que yo sola me las arregle, ya me he escondido mucho detrás de ti. Sé que será difícil y sé que tendré problemas pero podré afrontarlo.

—Entonces quédate con ese sobre, no me mire así. Piensa en ello como un regalo de despedida.

Tomo el sobre y lo meto en uno de los bolsillos de su chaqueta, que son diminutos por lo que batallo un poco.

—Gracias, por todo. —Pone un suave beso en mi mejilla y se va alejando hacia la puerta.

—Sally, prométeme que me llamarás si tienes dificultades. —La veo dudar un poco.

—Lo haré.

—Hablo en serio.

—Lo sé.

Cierra la puerta dejándome sólo en el despacho, enseguida tomo el móvil y marco a Ray.

—¿Diga?

—Sally se va.

—¿Qué quieres decir con que se va?

—Pues eso, se va. Acaba de venir a decirme que no puede seguir trabajando para mí.

—¡¿Y la has dejado ir así nada más?! —Su grito hace que aleje el móvil de la oreja.

—¿Qué querías que hiciera, que la tomase como rehén?

—¿Se ha ido ya? ¿a dónde irá?

—Mejor dime tú Ray, ¿qué pasó entre ustedes para que Sally quiera irse?

Ray corta la comunicación, por mi parte no tengo ninguna intención de seguir ignorando el hecho de que ente ellos hay algo y aunque no soy nadie para exigirle cuentas a mi amigo me preocupo por Sally y ella está bajo mi protección, necesito estar seguro que no la lastimó, vuelvo a marcar a su móvil pero me manda directo al buzón de voz.

—Joder, Ray. ¿Crees que podrás ignorar mis llamadas toda la vida?

Marco una vez más y obtengo el mismo resultado.

—¡JODER!

Grito al tiempo que tomo un pisapapeles del escritorio y lo aviento contra la pared, Kegan apenas si tiene tiempo de agacharse para que no le dé en la cara.

—Buen brazo.

—Lo siento, Kegan. No te escuché entrar.

—Si, lo noté.

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4 thoughts on “Adelanto: Sobre el escenario

    1. Hola Ruth!
      Recuerda que la vida da muchas vueltas y no todas hacia donde quisiéramos! Lo único que puedo decir es que ya falta poco para ver si el destino es mas fuerte que los protagonistas de esta historia.
      Un saludo!

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